Era prácticamente un trámite, porque el pundonor y el coraje de Jorge Lorenzo permitían adelantar acontecimientos. Pero el mallorquín debía recibir la autorización del doctor Xavier Mir para participar el próximo fin de semana en el GP de Francia y ya la tiene. Estará en Le Mans, aunque sus condiciones físicas para afrontar la competición no serán, ni mucho menos, las ideales. El piloto de Yamaha sigue sin poder apoyar ninguno de sus dos pies como consecuencia de las lesiones que sufre en los tobillos tras su brutal caída en Shanghai. La silla de ruedas y el scooter volverán a ser sus compañeros en el paddock, lo mismo que el dolor que seguro tendrá que soportar cada vez que se suba a su M1. Pero tantas limitaciones no iban a ser suficientes para mantener a Jorge en casa y confía en su capacidad para sacar adelante este nuevo compromiso: "No estaré al cien por cien en Le Mans, pero creo que mi condición mental me puede hacer ser fuerte en uno de mis circuitos favoritos".
y lo que es peor, que este año pese a que está en buena posición, debería ser para aprender, no para quedarse con una gran lesión y media temporada sin correr